miércoles, 30 de junio de 2010

PARA NUESTROS AMIGOS ADVENTISTAS


LA PROFECÍA DE DANIEL Y 1844

INTRODUCCIÓN

1844 es un año clave dentro de la Teología de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. De acuerdo con la doctrina de esta iglesia, Cristo volvería y puruficaría la tierra en esa fecha (cosa que, de hecho, no ocurrió).

¿Cuál es el fundamento de esta doctrina? ¿Sobre qué bases descansa esta creencia? ¿Cuál es la justificación de la IASD para el no cumplimiento de esta profecía?

La doctrina anteriormente mencionada está relacionada con una profecía de la Biblia que se encuentra en Daniel 8:14. Veamos que dice dicha profecía:

"Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el SANTUARIO SERÁ PURIFICADO."

¿Qué fue lo que hizo pensar a los adventistas que esta profecía estaba relacionada con el Advenimiento de Cristo? ¿Cómo explican los adventistas esta profecía fallida?
¿Cuál es la justificación para la gran decepción?


LA GRAN DECEPCIÓN

William Miller (predicador laico metodista nacido el 15 de febrero de 1782 en Pittsfield, Massachusetts) comenzó a predicar, en 1831, el inminente segundo advenimiento de Jesucristo.

Basando su creencia principalmente en Daniel 8:14: "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado", y usando un principio interpretativo conocido como el "Principio de día-año"; Miller concluyó que la purificación del santuario (Templo de Jerusalén) representaba la purificación de la tierra por fuego en la Segunda Venida de Cristo. Para Miller y otros usuarios de este principio, un día en la profecía debería ser entendido como un periodo de un año.

Además, Miller estaba convencido que el período de 2.300 años había comenzado en 457 a.c. con el Decreto para reconstruir Jerusalén de Artajerjes I de Persia. Cálculos simples revelaron que este período terminaba en el año 1843 y por lo tanto, en esa fecha, ocurriría el regreso de Cristo. Miller escribió: "Llegué entonces a la solemne conclusión, que en cerca de veinticinco años a partir de esa fecha (1818), todos los asuntos de nuestro estado actual, se colapsarían." (Apology and Defence, William Miller, 11-12)
Desde 1840 en adelante, el Millerismo se transformó de un "movimiento regional oscuro”, a una “campaña nacional".

Desde 1840 hasta 1844, Ellen G. White (profetiza de la Iglesia Adventista y seguidora de William Miller) junto con sus padres y un numeroso grupo de creyentes participaron en la proclamación del segundo advenimiento de Cristo (primero para 1843 y luego para 1844) promovido por William Miller.

Sin embargo, a pesar de la urgencia de sus partidarios, Miller nunca fijó una fecha exacta para la Segunda Venida. Sin embargo, en respuesta a sus peticiones, redujo el periodo de tiempo a algún día dentro del calendario Hebreo comenzando en el año gregoriano de 1843, registrando: "Mis principios en breve, son, que Jesucristo vendrá otra vez a esta tierra, limpiará, purificará, y tomará posesión del mismo, con todos los santos, en algún momento entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844.” (William Miller and the Advent Crisis, Everett N. Dick, 96-97)
El 21 de marzo de 1844 pasó sin incidentes, algunas discusiones y estudios posteriores resultaron en la pronta adopción de una nueva fecha: 18 de abril de 1844, basado en la interpretación caraísta del Calendario hebreo (opuesta al calendario rabínico).

Esto último es interesante puesto que, por vez primera desde que empezó sus predicaciones, Miller y sus seguidores empezaron a guiarse por el calendario que estuvo vigente en el tiempo de Daniel. De acuerdo con esa forma de medir el tiempo, la profecía de las 2300 tardes y mañanas se completaba en 1844.
Como en la fecha pasada, el 18 de abril pasó sin el retorno de Cristo. Miller respondió públicamente, escribiendo: "Confieso mi error y reconozco mi decepción; pero aún creo que el día del Señor está cerca, casi a la puerta" (Memoirs of William Miller, Sylvester Bliss, 256).

En agosto de 1844 en un campamento de reunión en Exeter, Nuevo Hampshire, Samuel S. Snow (otro fanático adventista) presentó un mensaje que llegó a ser conocido como el mensaje de los siete meses o el verdadero grito de medianoche. En una discusión basada en tipología escritural, Snow presentó su conclusión (aún basada en la profecía de los 2300 días de Daniel 8:14), que Cristo regresaría el décimo día del séptimo mes de ese mismo año 1844 (Advent Herald, 21 de agosto de 1844, Samuel S. Snow, 20). Otra vez usando el calendario de los judíos caraístas, el día fue determinado como el 22 de octubre de 1844.

El 22 de octubre y el amanecer del 23 de octubre de 1844, se convirtieron en la “Gran Decepción” de los Milleristas. Hiram Edson registró que "Nuestras más profundas esperanzas y expectativas fueron destrozadas, y un espíritu de angustia vino sobre nosotros como nunca antes había experimentado... lloramos y lloramos hasta el atardecer" (Millennial Fever, George R. Knight, p.218).


EL ESPÍRITU DE CONFUSIÓN

Después de la Gran Decepción muchos Milleristas simplemente renunciaron a sus creencias. Algunos no lo hicieron y proliferaron puntos de vista y explicaciones. Miller inicialmente parecía creer que la Segunda Venida de Cristo aún iba a tener lugar, que "el año de expectativa estaba de acuerdo a la profecía; pero... que debía de haber algún error en la cronología de la Biblia, que provenía de algún error humano, que podría haber desechado alguna fecha y que esto de alguna forma contará para la discrepancia" (William Miller and the Advent Crisis, Everett N. Dick, p. 27).

Miller jamás renunció a su creencia en el Segundo Advenimiento de nuestro Señor. William Miller murió el 20 de diciembre de 1849, aún convencido que la Segunda Venida era inminente. Miller fue enterrado cerca de su casa en Low Hampton, Nueva York. Su casa está registrada como Lugar Histórico Nacional de los Estados Unidos y es preservada como museo.


EL ESPÍRITU DE MENTIRA

Entonces ocurrió algo que, para muchos, resultó inesperado: la señora Ellen G. White afirmó que había tenido visiones relacionadas con la profecía de las 2300 tardes y mañanas. Ellen afirmaba que había visto, en visión, un viaje simbólico del grupo de creyentes al que pertenecía hacía una ciudad celestial, con el Salvador a la cabeza.

En esta visión, sin embargo, los creyentes adventistas no encontraron la explicación por la no venida de Jesucristo, el 22 de octubre de 1844, pero pronto pudieron explicar el "chasco" reinterpretando la fallida profecía.

La explicación que sí aceptaron estos señores derivó de escuchar la narración de otra visión, en este caso de Iram Edson (otro iluminado), en donde veía a Jesús en el Santuario Celestial, pasando del Lugar Santo al Lugar Santísimo.


LA VERDAD DETRÁS DE LA PROFECÍA DE DANIEL

En realidad los cálculos de William Miller no eran absolutamente incorrectos. El problema era que el señor Miller no era un profeta de Dios. De haberlo sido, hubiera recibido la inspiración suficiente para comprender que la única manera de purificar un santuario, de acuerdo con la ley de Moisés (vigente en el tiempo de Daniel), era a través del derramamiento de sangre.

Veamos a continuación la profecía de Daniel comparada con la ordenanza de purificación del santuario que se encuentra en el capítulo 16 de Levítico:

Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; LUEGO EL SANTUARIO SERÁ PURIFICADO.” (Daniel 8:14)

Y hará traer Aarón el becerro que era para expiación suya, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo… Tomará luego de LA SANGRE DEL BECERRO, Y LA ROCIARÁ CON SU DEDO hacia el propiciatorio al lado oriental; hacia el propiciatorio esparcirá con su dedo siete veces de aquella sangre. Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, Y LLEVARÁ LA SANGRE DETRÁS DEL VELO ADENTRO, Y HARÁ DE LA SANGRE COMO HIZO CON LA SANGRE DEL BECERRO, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. ASÍ PURIFICARÁ EL SANTUARIO, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, el cual reside entre ellos en medio de sus impurezas. ” (Levítico 16:11, 14-16)

Por lo tanto, el simbolismo contenido en la profecía de Daniel estaba relacionado con el derramamiento de la sangre de un ser inocente; el asesinato de un hombre santo.

Así como se degollaba al becerro y se rociaba su sangre, de igual manera se derramaría la sangre de un ser inocente; un hombre inocente, un profeta de Dios.

Así como el Cristo crucificado es comparado a un cordero sin mancha que es sacrificado. De igual manera, el cumplimiento de la profecía de Daniel suponía que un profeta de Dios habría de ser asesinado.

La profecía de Daniel 8:13-14 se cumplió con el asesinato de José y Hyrum Smith el 27 de Junio de 1844.

2300TARDES Y MAÑANAS: LA INTERPRETACIÓN CORRECTA


CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Desde un punto de vista absolutamente histórico se puede decir que José Smith, hijo, fue un líder religioso estadounidense, conocido por proclamarse como el primer profeta vidente y revelador de la última dispensación y por ser el fundador del movimiento conocido como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Palmyra, Nueva York, Estados Unidos en 1830.

José Smith es considerado por sus seguidores como profeta, vidente y revelador, y estos lo sitúan al mismo nivel que Moisés, Isaías y otros profetas bíblicos. Sus revelaciones afirman la necesidad de restaurar la iglesia cristiana original, la misma que se perdió poco después de la muerte de los 12 apóstoles debido a lo que él llamaba la “gran apostasía”.
La muerte de José Smith y de su Hermano Hyrum se produjo a las 5:16 p.m. del jueves 27 de Junio de 1844.

Cuando, a comienzos de 1844, los enemigos de la Iglesia de Jesucristo, y de José Smith, publicaron un ataque contra la Iglesia y sus líderes por medio del periodico Nauvoo Expositor, José Smith, siendo el alcalde de la ciudad, le pidió al cuerpo legislativo municipal que declarase el artículo como "perjuicio contra la propiedad pública". Eventualmente, José y Hyrum Smith, junto con otros miembros del consejo municipal, fueron culpados de “atacar la libertad de prensa”.

Se les ordenó entonces que compareciesen ante el oficial del condado en Carthage, uno de los centros de las actividades anti-mormonas.

José creía que sus enemigos querían tenerlo en Carthage, lejos de Nauvoo, para asesinarlo, y por eso no sabía si debía entregarse por causa de la situación volátil en el Condado Hancock.

La tarde del 22 de junio de 1844 varios líderes de la Iglesia se reunieron en la casa del profeta con el propósito de decidir que hacer respecto de la orden de detención que José había recibido. Es en esta reunión que José hace la siguiente declaración: “Le declaré a Steven Markham que si nos volvían a tomar, a mí y a Hyrum, seríamos asesinados, o yo no era profeta de Dios.” (Historia Documentada de la Iglesia 6:545-547 y Enseñanzas del Profeta José Smith pág. 469).

Sin embargo, José y Hyrum finalmente decidieron ir a Carthage después de que el Gobernador Ford les aseguró que iban a recibir una corte marcial justa además de prometer su seguridad mientras estuviesen en Carthage. El presentimiento del profeta sobre las cosas que habrían de suceder en breve, se observa en lo que ocurrió después de terminar la reunión:

Luego de unos minutos José Salió después de haber estado con su familia. Lloraba abundantemente. Se cubrió la cara con un pañuelo y siguió a su hermano Hyrum sin decir palabra” (Historia Documentada de la Iglesia 6:547 y Enseñanzas del Profeta José Smith pág. 469).

Antes de cruzar la puerta de la cárcel de Carthage, José dijo lo siguiente a los que estaban con él: “Voy como cordero al matadero; pero me siento tan sereno como una mañana veraniega, mi conciencia se halla limpia de ofensas contra Dios y contra todos los hombres. Moriré inocente y aún se dirá de mí: fue asesinado a sangre fría.” (Doctrina y Convenios 135:4, véase también Historia Documentada de la Iglesia 6:554-555 y Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 472).


CARTHAGE, 27 DE JUNIO DE 1844
El que tiene bolsa, tómela; y también la alforja. Y el que no tiene espada, venda su manto y compre una.” (Lucas 22:36)

Luego de unas horas de estar en la celda del primer piso de la cárcel, José, Hyrum, Willard Richards y Jhon Taylor (quién voluntariamente se había quedado a acompañar al profeta) fueron llevados a la pieza del carcelero en el segundo piso para que estuviesen más cómodos.

Así se encontraban en esta habitación del segundo piso cuando un grupo de hombres con las caras pintadas de negro atacaron la cárcel.

A continuación presentaremos el relato de los dramáticos acontecimientos que se produjeron la tarde del 27 de junio de 1844 en la cárcel de Carthage. Este relato fue publicado por el doctor Willard Richards, quién (al igual que John Taylor) estaban acompañando al profeta por voluntad propia ese día:

Una lluvia de balas de mosquete fueron disparadas en la escalera contra la puerta de la cárcel en el segundo piso, seguida de un tropel. Mientras que José y Hyrum Smith estaban en la parte de atrás del aposento, el señor Taylor y yo estábamos en la cámara frontal, cerramos la puerta de nuestra alcoba contra la entrada que daba a la parte superior de las escaleras, y nos colocamos contra ella puesto que no había ninguna cerradura ni picaporte en la puerta que sirviera.

La puerta era un panel común y tan pronto como escuchamos los pasos en la parte superior de las escaleras, una bala perforó la puerta y pasó entre nosotros, lo cual nos demostró que nuestros enemigos eran hombres temerarios, y que debíamos cambiar nuestra posición.

José Smith, el señor Taylor y yo saltamos hacia atrás hacia la parte frontal del aposento (que daba a la calle), mientras que Hyrum Smith retrocedió dos tercios a través del cuarto directamente en frente de la puerta.

Una bala que pasaba por la puerta le pegó a Hyrum por el costado de la nariz y lo hizo caer hacia atrás sin mover los pies. Por los huecos en su chaleco… es probable que se disparara una bala desde afuera, por la ventana, la cual entró por el costado derecho de su espalda y atravesando su cuerpo dio contra su reloj de bolsillo pulverizando completamente el cristal y la cara, arrancando las manecillas y aplastando todo el cuerpo del reloj, en el mismo instante que la bala desde la puerta le dio en la nariz.


Al golpearse contra el suelo exclamó enfáticamente; “Soy hombre muerto.” José lo miró, y exclamó, "¡Oh querido Hermano Hyrum!”; y abriendo la puerta unos centímetros con su mano izquierda, descargó una pistola de seis tiros al azar en la entrada desde donde otra bala había sido disparada al pecho de Hyrum, la cual atravesándole la garganta le penetró en la cabeza, mientras otros mosquetes apuntaban hacia él y algunas balas le pegaron.

José continuó disparando su revolver por el espacio entreabierto de la puerta, perdiendo tres tiros, mientras el señor Taylor con un bastón estaba a su lado, golpeando las bayonetas y los mosquetes que constantemente disparaban por la puerta. Mientras tanto yo estaba a su lado, listo para ayudarle con otro bastón pero no podía entrar dentro de una distancia adecuada para ayudar de manera efectiva sin pasar directamente frente a los cañones de los fusiles.


Cuando se acabaron las balas del revólver, nos quedamos sin armas de fuego, y anticipando un tropel inmediato de la chusma—pues la entrada de la puerta estaba repleta de mosquetes—y ya sin ninguna esperanza salvo una muerte instantánea, el señor Taylor corrió hasta la ventana… Cuando su cuerpo estaba casi en balance, una bala proveniente de la puerta entró en su pierna, mientras otra desde afuera le pegó en su reloj… en el bolsillo de su chaleco cerca del lado izquierdo del pecho, dejando las manecillas paradas a las 5 horas, 16 minutos y 26 segundos—la fuerza de la bala lo tiró de espaldas al piso rodando debajo de la cama que estaba a su lado, donde yacía sin moción mientras la chusma le disparaba desde la puerta, y un disparo cortó un pedazo de carne de su cadera izquierda tan grande como la mano de un hombre. Solamente les detenía mis esfuerzos para bajar sus mosquetes con el bastón mientras seguían metiendo sus armas en el cuarto, probablemente con la mano izquierda, dirigiendo sus descargas hacia el rincón donde nos habíamos refugiado para eludir las balas, mientras yo comenzaba de nuevo el ataque con mi bastón.
José como último recurso intentó saltar por la misma ventana por la que el señor Taylor se había caído, en su intento dos balas le dieron en la espalda desde la puerta, y otra le dio de lleno en el lado derecho del pecho desde afuera. Cayó hacia fuera exclamando, “¡O Señor, mi Dios!”

Mientras sus pies desaparecían por la ventana, por mi cabeza pasaban las balas silbando por todos lados. Cayó sobre su costado y era hombre muerto. En este instante se escuchó un grito: “Ha saltado por la ventana.”
(Relato publicado el 24 de julio de 1844, en el Nauvoo Neighbor. [El mismo artículo fue publicado más tarde en Times and Seasons, el primero de agosto de 1845, 598–99])

Luego de que José Smith cayera desde el segundo piso uno de los miembros de la chusma intentó decapitarlo (véase “Correct Account of the Murders of Generals Joseph and Hyrum Smith” por W. M. Daniels), pero entonces alguien gritó “¡¡Vienen los mormones!!” y los Carthage Greys (así se llamaba el grupo de caras-pintadas) se dispersaron.

El doctor Richards corrió desesperado, luego de ver, a través de la ventana, el cuerpo muerto de José Smith. Leamos su relato respecto de lo que ocurrió a continuación:

corrí hacia la puerta de la cárcel, que daba a la parte superior de las escaleras y por la entrada (desde donde el fuego de las armas había procedido) para ver si las puertas de la cárcel estaban abiertas. Entonces el señor Taylor (que estaba cerca de la entrada) gritó, “lléveme;” seguí mi camino hasta notar que ninguna de las puertas tenía barrotes, tomé al señor debajo de mi brazo, y pasamos por las escaleras hasta llegar al calabozo donde le tendí en el suelo y le cubrí con una cama de tal manera que no fuera fácil verlo… le dije al señor Taylor que era una situación difícil tener que tenderle sobre el suelo, pero que si sus heridas no eran fatales yo quería que viviese para contar la historia. Yo anticipaba que me disparasen en cualquier momento y me paré delante de la puerta a esperar el ataque.” (Times and Seasons, 1 de agosto de 1845, páginas 598–599).

John Taylor, el otro sobreviviente de la matanza, escribió lo siguiente respecto de la muerte del profeta y el significado de este acontecimiento:

Fueron inocentes de todo crimen, como tantas veces se había comprobado previamente, y fueron encarcelados sólo por conspiraciones de traidores y hombres inicuos; y SU SANGRE INOCENTE DERRAMADA EN EL PISO DE LA CARCEL DE CARTHAGE es un amplio sello estampado sobre el “Mormonismo” que ningún tribunal del mundo puede rechazar; y SU SANGRE INOCENTE SOBRE EL ESCUDO DEL ESTADO DE ILLINOIS, con la palabra violada del Estado que su gobernador había empeñado, ES UN TESTIMONIO DE LA VERDAD DEL EVANGELIO SEMPITERNO QUE EL MUNDO ENTERO NO PUEDE IMPUGNAR; Y SU SANGRE INOCENTE SOBRE EL PABELLÓN DE LA LIBERTAD Y SOBRE LA CARTA MAGNA DE LOS ESTADOS UNIDOS ES UN EMBAJADOR DE LA RELIGIÓN DE JESUCRISTO QUE TOCARÁ EL CORAZÓN DE LOS HOMBRES HONRADOS EN TODAS LAS NACIONES; Y SU SANGRE INOCENTE, CON LA SANGRE INOCENTE DE TODOS LOS MÁRTIRES QUE JUAN VIO BAJO EL ALTAR, CLAMARÁ AL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS HASTA QUE ÉL HAYA VENGADO ESA SANGRE SOBRE LA TIERRA. AMÉN.” (Doctrina y Convenios 135:7).

La última frase del verso anterior hace referencia a un pasaje de la Biblia que habla acerca de los mártires que fueron muertos por el testimonio de Jesús, veamos:

Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar LAS ALMAS DE LOS QUE HABÍAN SIDO MUERTOS POR CAUSA DE LA PALABRA DE DIOS Y POR EL TESTIMONIO QUE TENÍAN. Y CLAMABAN A GRAN VOZ, DICIENDO: ¿HASTA CUÁNDO, SEÑOR, SANTO Y VERDADERO, NO JUZGAS Y VENGAS NUESTRA SANGRE EN LOS QUE MORAN EN LA TIERRA? Y SE LES DIERON VESTIDURAS BLANCAS, Y SE LES DIJO QUE DESCANSASEN TODAVÍA UN POCO DE TIEMPO, HASTA QUE SE COMPLETARA EL NÚMERO DE SUS CONSIERVOS Y SUS HERMANOS, QUE TAMBIÉN HABÍAN DE SER MUERTOS COMO ELLOS.” (Apocalipsis 6:9-11).


EL CUMPLIMIENTO DE LAS PROFECÍAS DE DANIEL

En Daniel 9:25 se indica el punto de partida de las 2,300 tardes y mañanas (2,300 años):

"Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos." (Daniel 9:25)

Esa "orden" la dio Artajerjes en el año 457 a. C.

Partiendo de esta fecha, los 2,300 días proféticos que representan el mismo número de años solares, llegan hasta el año 1844 d. C.

Pero, ¿por qué hacer corresponder cada día con un año?

Porque sólo haciendo esa correspondencia se cumple con "exactitud" lo referente al Mesías:

"Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén HASTA EL MESÍAS Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos." (Daniel 9:25)

La orden de "reedificación" la dio Artajerjes en el 457 a.C.

Llevó siete semanas (49 años) reconstruir las calles, los muros y el Templo de Jerusalén.

Las 69 semanas (o 483 años) terminan en el año 27 d.C.

483 - 457 = 27 (calendario ..,-2 a.C., -1 a.C., 1 d.C., 2 d.C., 3 d.C,...)
[No existe año cero]

¿Que ocurrió en el año 27 d.C.? El bautismo de Jesús, que públicamente afirmó su calidad de Mesías.

LA PROFECÍA DE DANIEL RESPECTO DEL TRIUNFO DE JESÚS SOBRE LA MUERTE:

"Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos." (Daniel 9:24)

Desde el decreto de Artajerjes (en el 457 a.C.) las 70 semanas se cumplen exactamente en el año 34 de nuestra era. Este es el año de la muerte de Esteban.

La profecía de Daniel se cumple de manera armoniosa:

El Decreto de Artajerjes 427 d.C.
El Bautismo de Jesús 27 d.C.
La muerte y resurreción de Cristo 31 d.C.
La muerte de Esteban 34 d.C.
La muerte de José Smith en 1844.


LA PREGUNTA DE ORO

La pregunta que inevitablemente surge, y que debe ser respondida, es ésta: "¿Fue realmente José Smith un Profeta de Dios?"

Es evidente que si José Smith no vio a Dios ni a Jesucristo en la primavera de 1820, él no es un profeta de Dios y la iglesia que él organizó no es verdadera. Por consiguiente, las revelaciones, que él dijo haber recibido, deben considerarse como espurias, falsas y carentes de todo valor. Este “seudo-profeta” debería ser rechazado y considerado entre los engañadores e impostores más grandes de todos los tiempos.

No puede ser de otra manera; o fue un profeta de Dios o fue un mentiroso.

Pero si José Smith vio al padre y al Hijo, y si ellos en realidad le hablaron, entonces él en verdad fue un profeta de Dios y, por una cuestión de lógica simple, la iglesia que el organizó es la única iglesia de Jesucristo sobre la tierra (Dios no va a tener dos Iglesias verdaderas a la vez).

¿Cómo saberlo? ¿Cómo estar seguros de que José Smith fue o no un profeta de Dios?

Sólo Dios puede decir si alguien es o no su profeta. Por tanto, lo que se tiene que hacer es preguntar a Dios, en oración sincera, si José Smith es o no un profeta del Señor. Recordemos que "Dios no es hombre para que mienta". (Numeros 23:19)

El Señor ha prometido que contestarça las oraciones que se efectúen con Fe y sin dudar en nada:

"Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra
." (Santiago 1:5-6)


LA IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS EN LA ACTUALIDAD:

Catorce millones de personas (14’000,000) en el mundo actual creen que José Smith fue un profeta de Dios. Miles de jóvenes en todo el mundo (misioneros regulares entre 18 y 25 años de edad) dejan sus hogares por dos años para enseñar el Evangelio Restaurado de Jesucristo.

El estado de UTAH (estado Mormón cuya área es 100 veces más grande que ciudades como Lima, Santiago o Bogota) es uno de los más importantes centros de telecomunicaciones del Oeste estadounidense, y un importante centro financiero y comercial de la parte occidental de los Estados Unidos. En Utah viven miles de no mormones.


A continuación algunas imágenes, y videos, mormones y no mormones relacionados con la vida en Salt Lake City, capital de Utah, estado mormón en el Oeste Norteamericano:


a) Vista aerea nocturna de Salt Lake City desde un aeroplano:




b) Vista Panorámica de la Universidad de Brigham Young:













c) Centro de Visitantes de la Universidad de Bigham Young en Jerusalén, Israel:













d) El Coliseo de Salt Lake City albergó la final de basketball de la NBA en 1998:



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